Grayscale ha anunciado que convertirá las recompensas de staking de sus ETF de Ethereum y Solana en distribuciones en efectivo para los inversores, un movimiento que comenzará a aplicarse en torno al 7 de agosto según los documentos presentados ante la SEC el 17 de julio. La firma distribuirá estos rendimientos al menos trimestralmente, estandarizando así un modelo de ingresos pasivos que acerca el staking cripto al concepto tradicional de dividendo.
Sin embargo, al mismo tiempo que Wall Street transforma el staking en un producto financiero tradicional, las propias redes que generan esas recompensas están considerando cambios de protocolo que reducirían drásticamente los rendimientos en origen.
Propuestas para recortar la emisión y el rendimiento
Los desarrolladores de Solana han propuesto acelerar la tasa de desinflación de la red mediante la iniciativa SIMD-0550, que duplicaría el ritmo anual de caída inflacionaria del 15% al 30%. Bajo este modelo, el rendimiento nominal estimado del staking caería del 5,84% actual al 4,34% en el primer año, 3,00% en el segundo y 2,25% en el tercero, asumiendo que el 68% de SOL permanece en staking.
La compensación sería la emisión de 18,9 millones menos de SOL a lo largo de seis años, equivalentes a unos 1.470 millones de dólares al precio actual cercano a 77,97 dólares. Según el análisis de Grayscale, un inversor que haga staking durante tres años acumularía aproximadamente un 13,15% de rendimiento simple bajo el calendario actual, frente al 9,89% bajo la propuesta, requiriendo una apreciación del precio del token del 3% adicional para compensar la diferencia.
Por su parte, Ethereum está debatiendo la propuesta EIP-8363, presentada como borrador a principios de agosto. Esta iniciaría el quemado de una proporción creciente de las recompensas de validación conforme aumenta el ratio de staking. El mecanismo llegaría a quemar el 100% de las recompensas de consenso una vez que aproximadamente el 50% del suministro de ETH esté en staking.
Uno de los autores de la propuesta advirtió que, sin una reforma, la entrada continua de validadores podría llevar a que más de 70 millones de ETH, más del 55% de la oferta total, estén en staking para enero de 2028. El objetivo es evitar que la red pague cada vez más emisión para atraer staking cuando ya hay suficiente ETH asegurando la cadena.
El argumento económico de menor rendimiento
La propuesta de Solana enmarca el rendimiento del staking nativo como algo equivalente a una tasa libre de riesgo dentro de su economía. Cuando el staking pasivo paga un 5,84%, otros usos de capital como préstamos DeFi o provisión de liquidez deben superar ese umbral antes de que asignar capital a actividades de mayor riesgo tenga sentido económico. Reducir ese rendimiento podría redirigir capital hacia esos otros usos.
Ambas redes están intentando algo que los bancos centrales tradicionales rara vez combinan en un solo movimiento de política: recortar la tasa de retorno nativa mientras simultáneamente restringen la emisión futura de tokens.
Los inversores que poseen Ethereum o Solana sin hacer staking son quienes más se benefician directamente, dado que una emisión reducida significa menos dilución de su participación en la red. Ambas propuestas también facilitan presentar a Ethereum y Solana bajo una narrativa de escasez, acercando su discurso de inversión al de Bitcoin.
Impacto sobre validadores y productos ETF
El modelado de Solana muestra que el calendario acelerado empujaría a 2 validadores adicionales al territorio no rentable en el primer año, 13 en el segundo y 30 en el tercero, de un total de 738 validadores modelados. El debate de Ethereum plantea preocupaciones más agudas sobre los validadores en solitario más pequeños, dado que los grandes custodios y empresas de staking pueden distribuir costes fijos entre mucho más ETH y a menudo obtienen ingresos de otras fuentes.
El marco de distribución de Grayscale estandariza la velocidad a la que cualquier ingreso existente llega a una cuenta de corretaje, por lo que un fondo decreciente de recompensas a nivel de protocolo eventualmente significa un fondo decreciente disponible para distribuir.
Los accionistas de los ETF recibirán distribuciones en efectivo más pequeñas si prosperan estas propuestas, mientras que los validadores pequeños enfrentarán presión en sus márgenes. Por el contrario, quienes poseen tokens sin hacer staking se benefician de menor dilución sin renunciar a ingresos que no estaban obteniendo.
La apuesta por la escasez frente al rendimiento
El caso alcista es que el mercado valorará la reducción de la dilución de forma más rápida y duradera que el rendimiento perdido, similar a cómo la narrativa de escasez de Bitcoin ha prosperado sin pagar ningún rendimiento. Las distribuciones de los ETF se reducen con el tiempo, pero la apreciación del token compensa la diferencia en retorno total, y Ethereum y Solana adquieren cada uno una narrativa de escasez más limpia además de la utilidad existente de proof-of-stake.
El caso bajista plantea que los inversores en staking tratarán las menores recompensas como lo que parecen: un recorte salarial, en un contexto en el que el efectivo y los bonos del Tesoro a corto plazo siguen ofreciendo rendimientos competitivos con menos riesgo asociado. Los productos ETF perderían parte de su atractivo basado en ingresos, los validadores con márgenes ajustados se retirarían primero, y la prima de escasez en la que cuentan los protocolos nunca crecería lo suficiente como para compensar el ingreso cedido.
Ethereum y Solana están apostando por la escasez sobre el rendimiento. Esa apuesta depende de algo que una actualización de protocolo no puede controlar: cuánto deciden los inversores que vale la escasez por sí sola.
Fuente: CryptoSlate · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Criptonews con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.