Cuerpos de seguridad de todo Estados Unidos están advirtiendo internamente que las gafas Ray-Ban Meta, equipadas con cámaras discretas, se emplean para grabar en el interior de prisiones y comisarías sin autorización. Según una docena de memorandos obtenidos mediante solicitudes de transparencia y reportados por The Guardian, la preocupación alcanza desde el NYPD hasta centros regionales de fusión de inteligencia.

La oficina de contraterrorismo del Departamento de Policía de Nueva York distribuyó en enero el primero de estos documentos, calificando las gafas como una amenaza de «seguridad y contrainteligencia». El memo instruía a los agentes a inspeccionar todas las gafas permitidas en las celdas de reclusos, ya que la grabación encubierta podría exponer la distribución de las instalaciones, ubicación de cámaras o rutinas de patrulla.
El texto citaba un vídeo subido a TikTok en julio de 2025, que mostraba el interior de un centro de detención en Carolina del Sur entonces bajo investigación federal. En las imágenes, grabadas con las Ray-Ban Meta, se veían celdas, zonas de aseo y comedores, mientras los internos parecían desconocer que estaban siendo filmados. «Todos intentan descubrir por qué parpadea la luz de mis gafas», comentaba el usuario. «La gente no sabe qué son las gafas Meta.»
La tensión entre vigilancia y transparencia
Memorandos similares han circulado desde el equipo conjunto de evaluación contraterrorista del Departamento de Seguridad Nacional y centros de fusión en Nueva York, Maine, Virginia, Tennessee y San Diego. El de Maine, difundido en junio, advirtió que algunas gafas «pueden incorporar software de IA, incluido reconocimiento facial», lo que podría facilitar el doxing —revelación de identidad— de agentes.
Ryan Shapiro, director ejecutivo de Property of the People, la organización sin ánimo de lucro que obtuvo los documentos, considera el argumento selectivo: «Estas agencias vigilan al público sin cesar, pero en el momento en que nosotros podemos observarlas de vuelta, se considera amenaza. Cuando solo el gobierno puede sostener la cámara, eso no es seguridad, es impunidad», declaró a The Guardian.
Agencias federales ya han empezado a regular su uso interno. En agosto, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comunicó a su personal que las gafas inteligentes se consideran cámaras corporales y no pueden emplearse en espacios federales, porque podrían «capturar, grabar o transmitir información sensible de manera involuntaria».
El LED que no siempre alerta
Meta defendió ante el periódico que las gafas «están diseñadas para ser notadas», señalando el LED que parpadea durante la grabación. Sin embargo, ese pequeño indicador es el único elemento que las diferencia de unas Ray-Ban convencionales, y el vídeo de Carolina del Sur sugiere que no siempre cumple su función. La compañía ha enfrentado críticas todo el año por grabaciones encubiertas de mujeres, revisión interna de material íntimo por contratistas y planes de añadir reconocimiento facial a las gafas.
Fuente: Decrypt · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Criptonews con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.