SpaceX completó el viernes su salida a bolsa en el Nasdaq con una ronda de financiación récord de 75.000 millones de dólares. Pero más allá de las cifras, la operación trajo consigo algo inédito en los mercados públicos: la mayor posición de bitcoin jamás vinculada a una oferta pública inicial (OPV), con 18.712 BTC en sus arcas corporativas.

Según el formulario S-1 presentado ante la Comisión del Mercado de Valores (SEC), la compañía adquirió esos bitcoins por unos 661 millones de dólares y los tenía valorados en aproximadamente 1.290 millones a 31 de marzo de este año. El documento describe la posición como una reserva estratégica para gestionar el exceso de liquidez.
Un enfoque distinto al de los vehículos especializados en bitcoin
Lo que diferencia a SpaceX de otros grandes tenedores corporativos de bitcoin es su modelo de negocio. La empresa de cohetes, satélites e inteligencia artificial no es un vehículo de inversión en criptomonedas. A diferencia de Strategy, la mayor acumuladora corporativa de bitcoin, cuya acción cotiza como un proxy apalancado del precio del activo, SpaceX trata su participación cripto como un componente menor dentro de una valoración superior a 1,8 billones de dólares.
Esta estructura invierte el modelo habitual: la reserva de bitcoin es casi un error de redondeo en el balance de SpaceX, lo bastante pequeña como para que la acción nunca cotice en función de ella, pero lo suficientemente grande como para normalizar el activo de un modo que ningún vehículo especializado puede lograr.
La cifra real duplica las estimaciones previas
Durante años, los analistas de blockchain estimaron que SpaceX poseía unas 8.300 unidades de bitcoin. El S-1 reveló que la cifra real superaba el doble, lo que significa que una de las compañías privadas más escrutadas del mundo mantuvo una reserva valorada en más de mil millones sin que el público lo supiera con certeza hasta que la normativa de valores obligó a divulgarla.
Ahora, esa posición queda sujeta a las reglas contables de las empresas cotizadas. La contabilidad a valor razonable obliga a marcar el bitcoin a mercado cada trimestre, registrando ganancias y pérdidas aunque la empresa no venda. Tesla, también controlada por Elon Musk, ya mostró el impacto de este tratamiento durante correcciones del precio, anotando cientos de millones en pérdidas no realizadas sobre una posición que no liquidó.
SpaceX debuta con bitcoin un 37% por debajo de su máximo de enero, aunque su base de coste promedio de unos 35.000 dólares por unidad deja la inversión con ganancias superiores al 80%. Ni Tesla ni SpaceX han mostrado voluntad de comerciar con sus reservas hasta la fecha.
Implicaciones para la próxima oleada de salidas a bolsa
El hecho de que estas compañías mantengan bitcoin a través de ciclos de resultados públicos, con las preguntas de analistas y la volatilidad de precios, ofrece a los directores financieros de las principales empresas del Fortune 500 un ejemplo concreto de cómo tratar el activo como reserva y absorber el ruido contable.
Si SpaceX reduce o aísla su posición para minimizar esa volatilidad, el argumento a favor de incluir bitcoin en la tesorería corporativa ordinaria perdería su mejor referencia práctica. Por el contrario, si la compañía mantiene la reserva sin cambios y el mercado reacciona sin sobresaltos, podría abrir la puerta a nuevas incorporaciones.
El debut exitoso de SpaceX ya se interpreta como luz verde para las futuras salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic. Si alguna de esas empresas, o cualquier otro gran emisor, llega al mercado con bitcoin en su balance dependerá en parte de cuánta volatilidad genere la reserva de SpaceX en sus primeros trimestres como empresa pública.
El bitcoin corporativo ha tenido defensores ruidosos y vehículos dedicados, pero nunca antes había estado presente en una compañía pública gigante que simplemente lo mantiene. Ese experimento acaba de empezar.
Fuente: CoinDesk · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Criptonews con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.