Las gafas inteligentes con inteligencia artificial de Meta se han convertido en foco de controversia durante 2026. Diseñadas como posible sustituto del smartphone, los dispositivos Ray-Ban Smart Glasses ahora enfrentan múltiples investigaciones y críticas que cuestionan su impacto sobre la privacidad individual.
El malestar ha crecido hasta el punto de que algunos usuarios en redes sociales denominan estos dispositivos como «pervert glasses» (gafas de pervertido), un apodo que refleja el temor generalizado a ser filmado sin consentimiento en espacios públicos.
Grabaciones secretas y filtración de contenido sensible
En enero, una investigación de la BBC reveló que diversas mujeres habían sido filmadas secretamente con las gafas de Meta tras ser abordadas en público. Los vídeos se publicaron en TikTok sin autorización de las protagonistas, acumulando cientos de miles de visualizaciones. La cadena británica identificó una cuenta con más de cien vídeos de características similares.
En febrero, periódicos suecos descubrieron que contratistas externos con base en Nairobi, encargados de entrenar la IA de Meta, revisaban grabaciones capturadas por las gafas. El material incluía imágenes de personas usando el baño, cambiándose de ropa, números de tarjetas de crédito y escenas sexuales, reavivando las alarmas sobre cómo se comparten y gestionan estos contenidos dentro de la infraestructura de Meta AI.
Demandas colectivas y presión política en EE.UU.
En marzo se presentó una demanda colectiva contra Meta por presuntamente no advertir de forma clara que contratistas humanos podían revisar contenido compartido con su asistente de IA. Ese mismo mes, los senadores demócratas Edward Markey, Jeff Merkley y Ron Wyden cuestionaron a la compañía sobre planes reportados de añadir reconocimiento facial, advirtiendo que tal función permitiría identificación en tiempo real, acoso y seguimiento.
En abril, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y otras 75 organizaciones instaron formalmente a Meta a abandonar cualquier plan de integrar reconocimiento facial en las gafas. Calificaron la medida de «línea roja que la sociedad no debe cruzar», alertando sobre la posibilidad de que un desconocido pueda enlazar el rostro de un transeúnte con información personal sin su conocimiento.
En mayo, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, abrió una investigación sobre los dispositivos por sospechas de grabación secreta, recopilación de datos faciales y publicidad engañosa sobre el uso de información personal.
Actualizaciones técnicas y vetos en eventos
Meta publicó en julio una actualización de software que desactiva la cámara si detecta que la luz indicadora de grabación ha sido manipulada, tras descubrirse métodos para ocultarla. Sin embargo, la medida no detuvo las críticas: grupos de defensa de derechos digitales lanzaron campañas en Nueva York, Londres y Washington alertando sobre los riesgos de vigilancia masiva.
«Meta ha logrado convertir a cada usuario en un informante no remunerado y a todos los demás en extras que nunca firmaron un consentimiento», señaló la experta en ciberseguridad Jackie Singh en redes sociales.
A finales de julio, la Policía de Escocia abrió una investigación contra un usuario de TikTok, Scott Margerison, por supuestas grabaciones secretas. Monopoly Events (organizador de la Comic Con) y DEF CON prohibieron el uso de las gafas en sus recintos para proteger a los asistentes.
La creciente oposición refleja una tensión más amplia entre la innovación tecnológica y el derecho a la privacidad en espacios compartidos. Empresas como DuckDuckGo han señalado que la IA abarata drásticamente las auditorías de seguridad cripto, pero también advierten que dispositivos con grabación continua plantean amenazas graves a la seguridad personal que no justifican la comodidad de no usar las manos.
Meta todavía no ha ofrecido una fuente oficial que aclare las medidas permanentes de protección que planea implementar, más allá de las actualizaciones reactivas anunciadas tras cada oleada de críticas.
Fuente: Decrypt · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Criptonews con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.